Damas y caballeros con todos
ustedes el primer vehículo comercial 100% eléctrico para todos los públicos: el
Renault ZOE.
Aunque ya hace tiempo que sabemos
de su existencia y se han realizado varias pruebas del vehículo, a partir de
mayo comienza la andadura comercial en nuestro país del Renault ZOE después de
que empezara tímidamente en Francia a finales del año pasado, siendo la primera
unidad entregada al ministro de “recuperación industrial” del mismo país. A lo
largo del primer cuarto de 2013 Renault espera tener la producción del modelo
al 100% en lo que es, sin duda, una apuesta muy arriesgada por parte del grupo
francés.
Inicialmente algunos ejemplares
de Renault Fluence ZE comenzaron a ser distribuidos en Dinamarca e Israel dado
que en este último país existe una empresa llamada Better Place que posee una
red para la recarga y cambio de baterías eléctricas, lo que en cierta medida
condicionó a estos dos países como conejillos de indias y el resultado parece
ser satisfactorio.
Lo
que hace del renault ZOE el primero de una nueva generación es lo que he comentado
anteriormente: Renault se tira a la piscina y de cabeza en una apuesta, cuanto
menos, arriesgada. Hasta el momento ha habido intentos más o menos serios de
poner vehículos 100% eléctricos (híbridos no cuentan), pero no ha habido ningún
intento serio de poner de manera definitiva un vehículo eléctrico al alcance de
la mayoría de la población; podemos poner ejemplos como el GM EV-1 que fue
detruido por “misteriosas razones”, o la marca Fisker, pero esta última no es
para todos los mortales. Otro tipo de vehículos como el propio Twizzy de
Renault no entran dentro de la categoría de coches para uso común, dado que van
enfocados en su mayor parte al uso urbano en condiciones limitadas. Así pues,
Renault es la primera marca de las llamadas generalistas que se lanza al
mercado con un producto 100% eléctrico al alcance de la inmensa mayoría de los
consumidores, de lo que hablaremos un poco más adelante.
El Renault
ZOE comparte plataforma con el Renault Clio de anterior generación, sus medidas
exteriores se asemejan a un compacto de segmento B, un utilitario, aunque algo
más grande, aumentando su longitud respecto del Clío en 7 cm y su altura en 13.
El dato de la altura es fundamental si tenemos en cuenta que es debido a las
baterías, que se encuentran en posición horizontal en la plataforma del
vehículo, lo que además puede tener la utilidad de su cambio en relativamente
poco tiempo, como se hace con las baterías del Renault Fluence. El interior es
similar al de un compacto de serie B como hemos comentado aunque se hace notar
ligeramente la búsqueda del ahorro de peso en cosas como la mayoría de los plásticos,
de tipo duro y ligero, los reposacabezas delanteros integrados en el asiento,
la ausencia del tercero de estos atrás, una notoria sencillez en el interior,
que no obstante no lo hacen un coche parco ni falto de calidad. Se ha reducido
el peso a alrededor de 1460 kg, todo un logro.
Su comportamiento es alabado en
la mayoría de las pruebas pues seducen los aspectos de un coche eléctrico unido
a que no resulta para nada complejo su uso, es más, nadie tiene problemas en
adaptar la conducción a un coche eléctrico e incluso es más fácil pues carece
por ejemplo de sistema de cambio de marchas. El tacto del acelerador es
instantáneo y el par motor es elevado desde el arranque, superior a cualquier
coche térmico, tanto es así que te puedes convertir en el rey del semáforo con
cualquier vehículo térmico, al menos, en el arranque claro. En todas las
pruebas la opinión de la dinámica del coche y de la calidad de acabados y
habitabilidad ha sido notable.
Como pegas
tenemos las mismas que tienen todos los eléctricos: escasa autonomía y una
prácticamente inexistente red de recarga al menos en España y al menos de
momento.
En cuanto a
precios podemos hablar de que el ZOE viene en tres versiones: Life, Zen e
Intens de menor a mayor precio. En el caso de Life, de acceso, el precio de
partida es de 13600 euros una vez descontadas las ayudas por ser eléctrico y el
plan PIVE lo que lo pone a la altura de cualquier compacto actual. La
diferencia entre las versiones tiene que ver con el equipamiento que llevan pues
baterías y sistema motriz es el mismo en todas ellas; no obstante, al precio
anterior hay que añadirle el alquiler de la batería que es como Renault ha
querido interpretar el negocio, lo que no ha estado exento de dudas entre
algunos analistas. El alquiler de las baterías se firma a la vez que el de
compra del coche y tiene una validez inicial de 3 años al terminar el cual se prorroga
automáticamente, lo que hace que no exista en la práctica posibilidad de
cambiarlo pues si cancelas el contrato o no renuevas te quedas con un coche
inservible; por otro lado, Renault te sustituye las baterías gratis cuando su
capacidad de carga descienda por debajo del 75% de la capacidad inicial,
además, y esto está muy bien inicialmente, va a poner una flota de vehículos de
“rescate” por si te quedas sin batería a mitad de camino.
El precio de las baterías varía en función de
los kilómetros recorridos, así inicialmente conocemos el contrato de alquiler
de las mismas por 15.000 km/año con un precio de 79 euros/mes a otras opciones
que por el momento no han sido publicadas pero entre las que puedes cambiar sin
mayor reparo y donde hay penalizaciones si superas el kilometraje pactado o
bonificaciones si no lo alcanzas, aunque se comenta la posibilidad de hacer los
cambios en el contrato de alquiler en diciembre según veamos como vamos sobre
nuestro objetivo anual.
En términos económicos el
vehículo no es mucho más rentable que un automóvil diésel, pero en emisiones
gana por goleada siempre y cuando no tomemos en cuenta las posibles emisiones
que se hayan podido producir para la obtención de la energía, pero en cualquier
caso nuestras ciudades serían lugares mucho más agradables donde vivir con
coches eléctricos, que duda cabe. El grandísimo inconveniente del ZOE es, como
hemos comentado, el propio de su naturaleza eléctrica: una autonomía real que
no supera los 150km y una red de recarga ínfima. Por un lado, Renault va a
instalar en todos sus concesionarios puntos de recarga para coches eléctricos
que serán gratuitos en el caso de ser Renault y de las distintas posibilidades
técnicas de recarga que tiene el ZOE al menos habrá una de 22KW en cada
concesionario, lo que hará que podamos recargar el vehículo en menos de 4h de
forma completa o en menos de 30 minutos al 80%. Por otro lado cabe la
posibilidad a futuro de que exista una red de recambio de baterías al estilo de
la desarrollada en Israel y Dinamarca o los 80.000 proyectados “postes” en todo
el territorio nacional. En cualquier caso, el problema de la recarga está ahí y
no se va a solucionar rápido, pero desde Renault prestan su colaboración.
Conclusión: mi conclusión personal
es alentadora aunque escéptica. Por un lado es ilusionante que un fabricante de
primer orden a nivel mundial se haya lanzado a por el mercado eléctrico sin
tapujos ni complejos, aunque quién sabe lo caro que le puede resultar a corto-medio
plazo esta apuesta. Resulte como resulte, es de agradecer y si algún día queremos
quitarnos de encima la dependencia del petróleo y disminuir notablemente la
polución en nuestras ciudades, éste es el camino. Un aplauso pues, por Renault.
Por otro lado, en cuanto a la
adquisición del vehículo, soy más escéptico. O más que escéptico, lo llamaría
limitado. No existe una infraestructura de recarga adecuada, la posibilidad de
recarga en casa con enchufe convencional a través del cargador del coche
existe, pero nos deja tiempos de recarga de mínimo 8h para carga completa. Por ello
creo que puede resultar una buena alternativa para bastante gente pero que va a
ser difícil que los conquiste por las dudas y reticencias a sus limitaciones.
Para el usuario urbano que hace hasta 100 km diarios para ir a trabajar en
horarios fijos, que son muchos, puede resultar una alternativa interesante, muy
interesante, pues en este terreno es donde un automóvil térmico consume más y
es donde se desenvuelve como pez en el agua el ZOE y la diferencia económica
salta más a la vista. Para este tipo de usuario las cuentas cuadran, pero eso
sí, olvidémonos de viajes largos, no es posible con menos de 200 km de
autonomía y sin poder cambiar las baterías por otras listas para usar, así de
simple. No obstante como digo, para usuarios netamente urbanos a diario, que
hagan la mayor parte de los kilómetros anuales en ciudad puede resultar una
alternativa muy pero que muy interesante en costes y medio ambiente, por que
no, y para viajar, siempre se puede alquilar, no es un problema. El principal problema
que le veo es nuestra propia mentalidad, que nos llevará a muchos a no comprar
por que no sirve para hacer “ese viaje a la playa” que al final supone 600km, o
“que pasa si se va la luz mientras lo cargo”, sin pararnos a pensar que el
precio del carburante sólo irá hacia arriba en el futuro y por tanto la
alternativa vendrá por la electricidad y el que primero dé el paso, va por
delante. Sinceramente no sé en que acabará la aventura que pronto va a comenzar
Renault, pero por el bien de todos, me gustaría que fuera bien. Adjunto algunas
pruebas que hay disponibles en internet a través de enlaces.





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